La Gran Hurdana: Ruta en Bicicleta por Las Hurdes y Sierra de Francia – Guía Completa | ForoRutas - Ruta de senderismo en Las hurdes (Caceres) - Dificultad Moderada
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La Gran Hurdana: Ruta en Bicicleta por Las Hurdes y Sierra de Francia – Guía Completa | ForoRutas

Moderada
📍
Ubicación

Las hurdes (Caceres)

📅
Publicado

10/04/2026

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Descripción

¿Qué es la Gran Hurdana?
La Gran Hurdana es una ruta circular en bicicleta de cuatro etapas que atraviesa uno de los territorios más singulares, desconocidos y emocionalmente intensos de toda la Península Ibérica: la comarca extremeña de Las Hurdes y el Parque Natural de Las Batuecas y Sierra de Francia. Con 225 kilómetros y más de 5.000 metros de desnivel positivo acumulado, esta ruta no es únicamente un reto físico — es una inmersión profunda en un mundo que la modernidad parece haber olvidado deliberadamente.
El recorrido parte y regresa a Pinofranqueado, en el corazón de Las Hurdes, trazando un circuito que conecta valles profundos, crestas forestales con vistas de vértigo, pueblos medievales de piedra oscura, aldeas prácticamente abandonadas y espacios naturales de una belleza salvaje y austera que deja huella en cualquier ciclista que se aventure a pedalearlos.

Ficha técnica de la ruta

Distancia total: 225 km
Duración: 4 días
Tipo de recorrido: Circular
Desnivel positivo acumulado: +5.035 m
Nivel: Moderado-Alto
Tipo de bicicleta recomendada: MTB o Gravel
Punto de inicio y fin: Pinofranqueado (Cáceres)
Temporada recomendada: Primavera, verano y otoño
Camping disponible: Sí en todos los puntos de etapa


Las Hurdes en bicicleta: un territorio sin igual
Las Hurdes es una comarca que ha cargado con una imagen histórica de pobreza y aislamiento que Luis Buñuel inmortalizó en su célebre documental de 1933 y que el rey Alfonso XIII visitó en 1922 en un viaje que conmocionó a la sociedad española de la época. Ese estigma, sin embargo, oculta una realidad muy diferente para quienes se acercan hoy con ojos limpios: un territorio de una riqueza natural extraordinaria, con gargantas de agua cristalina, bosques de castaños y pinos que cubren laderas interminables, y una cultura rural que ha logrado sobrevivir con una autenticidad que cada vez escasea más en el mundo.
Recorrer Las Hurdes en bicicleta es la manera más honesta y completa de entender este territorio. A diferencia del coche — que atraviesa los valles sin detenerse, sin oler el tomillo ni escuchar el agua — la bicicleta te obliga a vivirlo todo: el esfuerzo de cada puerto, la recompensa de cada descenso, la conversación con el pastor en el cruce del camino, el sabor del agua fría en la fuente del pueblo. Las Hurdes a pedales no se visitan. Se experimentan.
La geografía hurdana está organizada en una red de valles paralelos que corren de norte a sur, separados por crestas que hay que superar constantemente para pasar de uno a otro. Este patrón de subidas y bajadas continuas es el gran protagonista de la Gran Hurdana y también su mayor virtud: en ningún momento de la ruta se pierde la sensación de estar dentro de la montaña, rodeado de verde y silencio, lejos de todo lo que no importa.

Etapa 1 — Pinofranqueado a Riomalo de Abajo (54 km | +1.140 m)
La primera etapa establece desde el primer kilómetro el tono de lo que viene: un recorrido de subidas y bajadas encadenadas que discurre por el Valle del Río de los Ángeles, uno de los corredores naturales más fotogénicos de la comarca baja hurdana.
La salida desde Pinofranqueado pone rumbo a Rivera Oveja siguiendo una carretera local de escasísimo tráfico que serpentea entre los pueblos de Azabal y Casar del Palomero, alternando cotas con una cadencia que obliga a gestionar bien las piernas desde el principio. El paisaje es una sucesión de terrazas cultivadas, huertas en pendiente y casas de piedra oscura apiladas en las laderas que reciben la primera luz de la mañana.
En Rivera Oveja el asfalto da paso a un camino entre pinares que conduce hasta Cambroncino, un pequeño núcleo de arquitectura genuinamente hurdana que anticipa la estética que dominará todo el recorrido. Desde aquí se retoma la carretera hasta Vegas de Coria, donde merece la pena una parada para reponer fuerzas antes de continuar.
El tramo que sigue — desde Arrolobos por una pista forestal — guarda la mejor sorpresa de la primera etapa: tras una curva, sin previo aviso, aparece el Meandro del Melero. El río Alagón trazando una curva casi perfecta sobre un lecho de arena blanca, enmarcado por paredes de roca y bosque que caen verticalmente hacia el agua. Es uno de esos momentos que justifican por sí solos un viaje entero.
La etapa concluye en Riomalo de Abajo, un pueblo hurdano con camping y piscina natural donde el río Alagón invita a un baño reparador antes de preparar la jornada siguiente. A pocos minutos del pueblo, el pueblo abandonado de Cabaloria es una parada obligatoria para quienes quieran asomarse a la historia reciente de esta comarca.

Etapa 2 — Riomalo de Abajo a La Alberca (61 km | +1.720 m)
La segunda etapa es la más larga y la de mayor desnivel de toda la Gran Hurdana, y también la que marca el gran cambio de escenario de la ruta: el paso de las tierras hurdanas extremeñas al Parque Natural de Las Batuecas y Sierra de Francia, ya en la provincia de Salamanca.
Los primeros kilómetros siguen el curso del río Ladrillar hacia el norte, con una subida progresiva y constante por carreteras comarcales de tráfico prácticamente inexistente. La frontera provincial se cruza casi sin darse cuenta, pero el paisaje lo anuncia: la vegetación se densifica, los pueblos cambian su arquitectura de piedra oscura hurdana por los característicos entramados de madera y piedra de la Sierra de Francia, y el aire tiene una humedad diferente.
Rebollosa es el primer pueblo salmantino del recorrido, con calles empinadas que sirven como aviso de lo que queda. Más adelante, Herguijuela de la Sierra merece una parada junto al enorme olmo centenario que preside su plaza para cargar agua y tomar aliento antes de los tramos más exigentes de la jornada.
El camino hacia Madroñal discurre entre huertas y frutales con una tranquilidad campestre que contrasta con el esfuerzo acumulado en las piernas. Desde allí la ruta baja hasta Cepeda antes de retomar un camino forestal por los frondosos bosques de la comarca que enlaza con la llamada Ruta del Camino del Agua hasta Monforte de la Sierra, donde hay una subida final de alta exigencia que avisa de que la jornada no ha terminado de decir lo que tiene que decir.
La llegada a La Alberca — uno de los pueblos más espectaculares y mejor conservados de toda España, declarado Conjunto Histórico-Artístico — merece tomarse con calma. Sus calles empedradas, sus casas de entramado medieval y su atmósfera de otro siglo son el escenario perfecto para reponer fuerzas antes de afrontar la subida a la Peña de Francia. Son 12 kilómetros de ascenso con una pendiente media del 6,5% que culminan en el santuario encaramado a 1.727 metros sobre el nivel del mar, con vistas que en días despejados abarcan Extremadura, Castilla y Portugal. La bajada hasta el camping Peña de Francia cierra una etapa monumental.

Etapa 3 — La Alberca a Nuñomoral (57 km | +1.120 m)
La tercera etapa es, en términos paisajísticos, la más rica y diversa de toda la Gran Hurdana. Arranca desde La Alberca ascendiendo los pocos kilómetros que separan el pueblo del Alto del Portillo, desde donde se despliega una panorámica que detiene la respiración: Las Batuecas y Las Hurdes extendidas hacia el sur como un mar verde y profundo, con valles que se adentran en la tierra como heridas suaves en la roca.
Desde el Portillo se inicia uno de los descensos más memorables de la ruta: una carretera que baja serpenteando hasta las Las Mestas pasando antes junto al Monasterio de Las Batuecas, enclavado en el fondo de un valle tan cerrado y silencioso que parece diseñado para la meditación. El monasterio carmelita, fundado en el siglo XVII, lleva siglos conviviendo con el bosque en una armonía que el tiempo no ha perturbado.
De vuelta en territorio hurdano, la etapa remonta el Valle del Ladrillar hasta alcanzar Riomalo de Arriba, uno de los pueblos más sobrecogedores de todo el recorrido. Con apenas una decena de habitantes y un buen número de casas abandonadas en distintos estados de derrumbe, Riomalo de Arriba es un recordatorio silencioso del éxodo rural que vació estas montañas durante el siglo XX. Su arquitectura de pizarra negra y las huertas abandonadas que ascienden por la ladera tienen una belleza melancólica imposible de fotografiar del todo.
Desde Riomalo de Arriba hay que superar un nuevo puerto para descender hacia el valle del río Hurdano, con la opción de hacerlo por la carretera o por una pista forestal de descenso técnico que exige buenos frenos y habilidad ciclista. La etapa termina en Nuñomoral, donde el pantano de Arrocerezal ofrece un entorno tranquilo para pasar la última noche antes del día más exigente de la ruta.

Etapa 4 — Nuñomoral a Pinofranqueado (52 km | +1.200 m)
La etapa de cierre de la Gran Hurdana es la más corta en kilómetros pero, con las piernas cargadas de los días anteriores, es la que más respeto impone. El perfil lo dice todo: empieza subiendo.
Desde las inmediaciones del pantano de Arrocerezal, una pista forestal en buen estado aunque de pendiente exigente lleva hacia la cornisa superior de Las Hurdes. Es un ascenso que hay que gestionar con cabeza, sin prisa, dejando que las piernas encuentren su ritmo, porque el premio que espera en lo alto merece cada pedalada: kilómetros de recorrido por las crestas hurdanas con vistas panorámicas continuas sobre los valles que conforman esta comarca única. Ver Las Hurdes desde arriba, con sus pueblos diminutos encajados en el fondo de los valles como puntos de color entre el verde oscuro del bosque, es una de las experiencias visuales más impactantes de toda la ruta.
Un desvío opcional conduce hasta una antena-mirador desde la que se divisa el Valle del Malvellido con las alquerías de El Gasco y Fragosa — dos de los núcleos más remotos y fotografiados de Las Hurdes, conocidos por sus colmenas de corcho y su arquitectura pizarrosa ancestral.
La ruta continúa por la cresta hasta la carretera del Puerto del Esperabán, una vía que se corta abruptamente en el límite provincial de Salamanca — nunca se terminó el tramo castellano — y desde donde comienza el descenso final hacia Pinofranqueado, pasando junto a las aldeas de Aldehuela, Castillo y Robledo. La bajada es rápida y técnica, y la llegada a la piscina natural de Pinofranqueado es el broche perfecto para cerrar un viaje que no se olvida.

El Meandro del Melero: la joya de la ruta
Ningún elemento de la Gran Hurdana genera tanto impacto visual como el Meandro del Melero. El río Alagón traza aquí una curva casi perfecta de 270 grados sobre una planicie de arenas blancas, creando una forma que desde los miradores de las alturas parece un abrazo que el río da al territorio antes de continuar su camino hacia el Tajo.
El meandro es accesible tanto desde las alturas — con vistas aéreas desde los miradores en la pista forestal — como desde el nivel del río, donde es posible acercarse a la orilla y bañarse en sus aguas en los meses de verano. La combinación de la curva perfecta del río, las paredes de roca que lo enmarcan y el bosque de ribera que bordea sus márgenes lo convierte en uno de los rincones naturales más fotografiados y reconocidos del interior peninsular.

La Peña de Francia y Las Batuecas
El Parque Natural de Las Batuecas y Sierra de Francia es la gran sorpresa que la Gran Hurdana reserva en su segunda etapa. Un territorio salmantino de alturas medias que combina bosques de castaños y robles con una red de pueblos de arquitectura excepcional y una tranquilidad que invita a detenerse más de lo que el ritmo ciclista permite.
La Peña de Francia es el punto culminante del parque y uno de los miradores más espectaculares del interior de España. Desde sus 1.727 metros se divisan en días claros las sierras de Gredos y Béjar al este, las llanuras castellanas al norte, las tierras extremeñas al sur y, en el horizonte occidental, el perfil de Portugal. La subida en bicicleta desde La Alberca es una experiencia que los ciclistas que la han hecho añaden inevitablemente a su lista de ascensos favoritos.
Las Batuecas merecen una mención aparte. Este valle cerrado y húmedo que guarda un monasterio carmelita en su interior es uno de los espacios más singulares de toda la Península. Declarado Reserva de la Biosfera, sus bosques de laureles, alisos y madroños albergan pinturas rupestres y una fauna que incluye buitres negros, cigüeñas negras y nutrias. Pedalear por las carreteras que lo bordean es moverse en un mundo que funciona según sus propias leyes.

Pueblos abandonados de Las Hurdes
Uno de los elementos más impactantes de la Gran Hurdana es el contacto con el despoblamiento rural que marcó Las Hurdes durante el siglo XX. A lo largo del recorrido el ciclista se cruza con varios núcleos en distintos estados de abandono que funcionan como testimonios silenciosos de una historia compleja.
Cabaloria, a un kilómetro de Riomalo de Abajo, es accesible a pie desde el camping y ofrece una imagen desoladora y bella a partes iguales: casas de pizarra negra con los techos hundidos, puertas abiertas que dejan ver interiores detenidos en el tiempo, huertas que el monte ha ido recuperando. Riomalo de Arriba es otro núcleo casi abandonado de una belleza arquitectónica sobresaliente. Estos lugares no son ruinas turísticas — son cicatrices vivas de un éxodo que todavía continúa.

Qué bicicleta usar para la Gran Hurdana
La bicicleta gravel es la opción más equilibrada para la Gran Hurdana. La gran mayoría del trazado discurre por carreteras locales de bajo tráfico y pistas forestales en buen estado que una gravel con neumáticos de 38-42 mm rueda con total comodidad. Solo hay un tramo que presenta más exigencia técnica: la pista de descenso posterior a la subida desde el pantano de Arrocerezal en la cuarta etapa, donde terreno pedregoso y pendiente pronunciada hacen preferible una MTB o al menos una gravel con neumático de mayor anchura.
La bicicleta de montaña es la opción más segura para quienes quieran afrontar todos los tramos sin modificar el trazado, especialmente en la última etapa. Sin embargo, al ser una ruta con un alto porcentaje de asfalto y pistas rodadas, el MTB puede resultar más pesado e incómodo en los tramos largos de carretera.
Las bicis de trekking son perfectamente viables con la condición de aceptar algo de empujing en los tramos más pedregosos y una ligera pérdida de velocidad en los largos descensos de carretera.

La mejor época del año para hacer la Gran Hurdana
Primavera (abril-junio): La temporada más recomendada sin ninguna duda. Las Hurdes en primavera son una explosión de colores: los cerezos en flor en los valles bajos, los castañares con su verde más intenso en las laderas altas, el agua corriendo abundante en todas las gargantas y fuentes. Las temperaturas son ideales para pedalear — frescas por las mañanas, agradables a mediodía — y los días tienen suficiente luz para completar las etapas con comodidad. Es la época en que los pueblos tienen más vida y los paisajes más personalidad.
Verano (julio-agosto): Perfectamente viable si se adopta la estrategia de madrugar para pedalear en las horas frescas y descansar en las horas centrales del día. Las zonas de baño en el río Alagón y en las piscinas naturales de los pueblos son el gran argumento del verano hurdano. El calor en los valles más bajos puede ser intenso, pero las crestas siempre tienen brisa.
Otoño (septiembre-octubre): Una opción excelente para quienes buscan menor afluencia de visitantes y temperaturas más templadas. El bosque de castaños de Las Batuecas y Sierra de Francia en otoño es extraordinario. Las lluvias de octubre pueden complicar algunas pistas, por lo que septiembre es el mejor mes otoñal.
Invierno: No recomendable. Las crestas hurdanas pueden presentar hielo y las temperaturas bajas hacen las etapas largas muy duras.

Alojamiento y camping en la Gran Hurdana
La Gran Hurdana está diseñada para completarse en modalidad de camping, con puntos de pernocta al final de cada etapa que coinciden con campings o zonas de acampada:
Riomalo de Abajo (fin etapa 1) cuenta con camping y piscina natural. La Alberca (fin etapa 2) dispone de camping cerca de la Peña de Francia y varias casas rurales en el pueblo. Nuñomoral (fin etapa 3) tiene opciones de acampada junto al pantano de Arrocerezal, aunque para quien prefiera alojamiento convencional, Vegas de Coria cuenta con un hostal a pocos kilómetros. Pinofranqueado (inicio y fin) tiene camping y servicios completos.
Para los cicloturistas que prefieren evitar la tienda de campaña, existe oferta de casas rurales en La Alberca, Casar del Palomero, Vegas de Coria y Nuñomoral. Conviene reservar con antelación especialmente en primavera y en los puentes festivos.

Consejos prácticos imprescindibles
La cobertura móvil es irregular en buena parte del recorrido, especialmente en los tramos de alta montaña entre etapas. Descargar el track en modo offline antes de salir de casa y llevar una batería externa para el GPS o el móvil es imprescindible.
El abastecimiento de agua está garantizado en la mayoría de los tramos gracias a la abundancia de fuentes en los pueblos hurdanos, pero en los tramos de cresta de la última etapa conviene salir con los bidones llenos ya que las distancias entre puntos de agua pueden ser largas.
La mecánica básica cobra especial importancia en esta ruta dado el aislamiento de algunos tramos. Llevar cámara de repuesto, parches, desmontables y multiherramienta es esencial. La tienda de bicicletas más cercana puede estar a más de 30 kilómetros.
El calor en los meses de verano obliga a gestionar muy bien los horarios. Arrancar siempre antes de las 7 de la mañana, descansar entre las 12 y las 16 horas y reanudar la marcha por la tarde es la estrategia que mejor funciona en Las Hurdes en julio y agosto.

¿Cuántos kilómetros tiene la Gran Hurdana y en cuántas etapas se divide?
La Gran Hurdana tiene 225 kilómetros de recorrido circular divididos en cuatro etapas: Pinofranqueado-Riomalo de Abajo (54 km, +1.140 m), Riomalo de Abajo-La Alberca (61 km, +1.720 m), La Alberca-Nuñomoral (57 km, +1.120 m) y Nuñomoral-Pinofranqueado (52 km, +1.200 m). El desnivel positivo total acumulado supera los 5.000 metros.
¿Se puede hacer la Gran Hurdana en bicicleta de gravel?
Sí. La gran mayoría del trazado es perfectamente apto para gravel con neumáticos de 38-42 mm. Solo la pista de descenso desde las crestas hurdanas en la cuarta etapa presenta algo más de dificultad técnica donde una MTB tiene ventaja. Con neumáticos adecuados, una gravel recorre la ruta completa sin problemas significativos.
¿Cuál es el día más duro de la Gran Hurdana?
La segunda etapa, de Riomalo de Abajo a La Alberca, es la más larga y la de mayor desnivel con 1.720 metros de ascenso acumulado en 61 kilómetros. Incluye además la subida a la Peña de Francia, 12 kilómetros con pendiente media del 6,5%. La cuarta etapa, aunque más corta, es también muy exigente por el desnivel acumulado en las piernas de los días anteriores.
¿Dónde se puede dormir a lo largo de la ruta?
Riomalo de Abajo, La Alberca y Nuñomoral son los puntos de pernocta de cada etapa. Los tres disponen de camping o zonas de acampada. La Alberca tiene además buena oferta de casas rurales. Pinofranqueado, punto de inicio y fin, tiene camping y servicios completos.
¿Cuál es el punto más espectacular de la Gran Hurdana?
El Meandro del Melero, en el primer día de ruta, es el hito visual más impactante del recorrido. El río Alagón describe una curva casi perfecta sobre un lecho de arena blanca enmarcado por paredes de roca y bosque. Sin embargo, las vistas desde las crestas hurdanas en la última etapa y el descenso desde el Alto del Portillo hacia Las Batuecas compiten seriamente con el meandro en cuanto a belleza paisajística.
¿Hay cobertura móvil en toda la ruta?
No. La cobertura es irregular en los tramos de cresta y en los valles más profundos. Se recomienda encarecidamente descargar el track en modo offline antes de comenzar cada etapa y llevar batería externa para el GPS o smartphone.





Descubre la Gran Hurdana, la ruta circular en bicicleta que recorre
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